2 de septiembre de 2015

erigir una casa

- Todo el rato.
Ya da igual el nombre. Siempre es la misma historia.
Creo que sucede porque no estoy conmigo.

- Primero hay que saber dónde quieres estar.

- Desde que estoy aquí. Perdida porque solo cuido de mi misma. En los aspectos más básicos. Entonces siento que sólo sobrevivo. Mi energía es para sobrevivir. Entonces ya no estoy, ya no miro, ya no leo, ya no pienso, ya no escribo.
Camino, corro, río, lloro, suspiro, como, limpio. Trabajo y studio.

Es normal. Hay que erigir una casa en cada lugar. Y eso cuesta. Cuando uno descubre que la soledad es una casa tiene que acabar por decidir qué hacer en esa casa.

 - No estoy cuidando mi casa. Sólo trabajo para pagar el recibo de la luz. Pero nada pasa dentro.

 - Bueno,  ¿qué quieres que pase?

2 comentarios:

Patatilla dijo...

Siempre valiente. Fundando una vida en un nuevo lugar. Fundando una vida nueva cada nuevo día. Aunque cada vez sea un poco más difícil. Aunque cada vez duela un poco más.
La soledad es una terrible compañera de piso. Es una perra. Yo le dije que no quería vivir más con ella pero nunca se fue, la cabrona. Nunca le gané la partida. Aprender a vivir con ella es el mayor arte que existe. Ni libros ni teatro ni hostias. Soledad pura y dura, a ver quién supera eso.
Te echo de menos.

chicaderojo dijo...

Querida patatilla,

Qué maravilloso saberte por aquí. Siendo así procuraré frecuentar más éstos lares.
Sabes dónde estoy, te espero pronto? :)

Un abrazo grande!